viernes, 19 de agosto de 2022

Sonia Otamendi, escritora, artista plástica, directora de la Agenda del Sur falleció ayer

 

(Buenos Aires)

Con mucha tristeza despedimos a Sonia Otamendi, escritora, artista plástica, directora y editora de la publicación cultural Agenda del Sur, publicada desde la ciudad de Quilmes, Provincia de Buenos Aires donde Sonia residía. Pertenecía a una familia de largo arraigo en esa ciudad.

Sonia Otamendi falleció ayer. En su despedida estuvo acompañada de muchos de sus familiares y amigos.

Artista plástica, tomó clases de pintura con Demetrio Urruchúa. También hizo cerámica y muralismo.



Participó y organizó múltiples eventos culturales, y desde la Agenda del Sur difundió a escritoras y escritores y artistas de la ciudad de Quilmes y también a varios de otros lugares del país. Muchas veces colaboré con textos míos  en dicha publicación. Asimismo,  la Agenda del Sur, editada en papel, se distribuía gratuitamente en muchos lugares de Quilmes, se publicaban actividades culturales de la ciudad y lugares cercanos y también eventos de la ciudad de Buenos Aires.

Hace algunos años la Agenda del Sur se editó en formato digital:

https://delsuragenda.wixsite.com/delsur

 

Para leer un cuento de Sonia Otamendi:

https://archivosdelsur-pciabsas.blogspot.com/2013/01/la-segunda-muerte-de-paulino-barreiro.html

 

 

 

viernes, 13 de mayo de 2022

Homenaje a Pedro Bonifacio Palacios "Almafuerte" en La Plata




 (La Plata)

Por segundo año consecutivo el canto coral y la poesía se unen para homenajear al poeta Pedro B. Palacios, en la vereda de la que fuera su casa, hoy transformada en museo.

En ese sentido la Secretaría de Cultura y Educación de la Comuna,  a través de la Dirección Municipal de Coros y la Coordinación  de Museos Históricos, realizará la celebración el sábado 14 de mayo a las 17, en la puerta del Museo Almafuerte ubicado en avenida 66 N° 530 de nuestra ciudad.

“El evento tiene un triple objetivo: por un lado, hacer conocer a aquellos platenses que aún no la conozcan, la casa dónde vivió el poeta y docente; por otro, continuar dando relevancia a la actividad coral, y por último interpretar una obra original para coro del compositor platense Oscar Escalada, que homenajea a Almafuerte con uno de sus más famosos sonetos” explicó el director municipal de coros, Hernán Gatti. Es así como los platenses podremos disfrutar la lectura de los “Siete Sonetos Medicinales” a cargo de Raúl Tomé; la actuación de cuatro coros platenses: Coro Montserrat del Casal de Países Catalanes dirigido por María Stacchiotti; Vocal Philia  y Coro Fénix del Hospital de Niños de La Plata, ambos bajo la dirección de Gina Alvarado; el Coro del Colegio de Fonoaudiólogos de La Plata que dirige Hernán Gatti; y un gran cierre de la masa coral y coreutas invitados cantando la obra coral "Piú Avanti", del mencionado compositor.

Vale destacar que el homenaje se realiza recordando el natalicio de Almafuerte, ocurrido un 13 de mayo fecha en la que se celebra el Día del Escritor Bonaerense, e incluye la proyección de un documental sobre quien es considerado uno de los “cinco sabios” de nuestra ciudad.

 actividades de la Secretaría de Cultura y Educación están en  Instagram @laplata.ciudadcultural facebook: @laplataciudadcultural y tw: @culturaMLP

 

 

 

lunes, 28 de febrero de 2022

Se cumple el 105 Aniversario de la muerte de Pedro Bonifacio Palacios "Almafuerte"



 (Buenos Aires)

“Almafuerte” considerado un símbolo de la ciudad de La Plata, 

homenajeado en esa ciudad.

 En conmemoración del 105º Aniversario del fallecimiento de Pedro B. 

 Palacios, la Municipalidad de La Plata, a través de la Secretaría de Cultura

 y Educación, previó  un homenaje el lunes 28 de febrero, a las 10 horas, 

en el mausoleo erigido en su honor en el cementerio local.

 

Se esperaba en el acto   la presencia de autoridades municipales, 

 familiares del poeta, representantes de destacadas instituciones 

públicas y privadas de la ciudad, personalidades de la cultura, escritores

y periodistas,  el Grupo Scout “Almafuerte” proveniente de Tandil - que 

 viaja expresamente a La Plata para el evento -, y todas aquellas 

 personas que desearan participar para recordar a quien fuera 

considerado uno de los “cinco sabios” de la ciudad de La Plata. 

 

Para acompañar  la ceremonia se contó con la Banda Sinfónica de la 

Policía de la Pcia. de Bs. As., procediendo posteriormente a la colocación 

de una corona de laureles, por parte de las autoridades,  en el mausoleo 

mencionado.

 

Almafuerte, fue docente, poeta y periodista, dueño de un 

temperamento desbordante demostrado en todos los ámbitos donde 

desarrolló sus  actividades. Identificado plenamente con la ciudad de La 

Plata, a pesar  de no haber nacido en ella, fue en esa ciudad  donde 

escribió sus obras más trascendentes y es sin dudas uno de los 

máximos referentes de la cultura platense. Falleció en 1917, dejando un 

importante legado literario. Sus últimos días transcurrieron en la casa 

que habitaba en avenida 66, transformada en  Museo a principios 

del siglo pasado y declarada Monumento histórico de la Ciudad, la 

Provincia y la Nación.

 

 

 



 

 

miércoles, 14 de abril de 2021

Premio Formentor 2021 para el escritor argentino César Aira

 

César Aira 

(Buenos Aires)

El escritor argentino César Aira ha sido distinguido con el Premio Formentor 2021 por un jurado compuesto por  Ana Caballé, Francisco Ferrer Lerín, Juan Antonio Masoliver Ródenas y Gerald Martin.

“…El relato emprendido por Aira desde sus primeras publicaciones, su centenar de novelas escritas, “conforman una audaz fábula del mundo postmoderno y confirman el arte poético de un excepcional malabarismo estético: sus incesantes variaciones literarias han hecho de su escritura una fuente inagotable de gozo, deleite y asombro”, culmina el acta del jurado.

César Aira tiene una prolífica obra – más de cien libros publicados – los cuales se leen casi siempre de una forma amena.

Considerado como un escritor que realiza una “fuga hacia adelante” en su escritura, ya que no corrige, según Fermín A. Rodríguez en un diálogo con Ricardo Piglia, su escritura es veloz, pone distancia de la “lentitud reflexiva”, busca la utopía de emparejar escritura y pensamiento.

En el mismo diálogo con Piglia, éste considera que lo interesante en la poética de Aira es que  “…hay muchas conexiones entre literatura y periodismo. En el caso de Aira él está trabajando con una expansión de la noción de diario. El haría una novela con esta situación acá, y luego otra inmediatamente con la situación del testamento, y luego sale de aquí y se encuentra con un perro y escribe…”.

Si bien, Piglia en esa misma conversación manifiesta estar en oposición absoluta a la poética de que “lo que importa es el sujeto que escribe”.

“La primera novela de Aira se publicó en 1981, hace ahora 40 años, desde esa periferia del mundo, no geográfica, pero sí interior, donde ha trabajado libre, fuera de influencias y desde donde ha sido capaz de afrontar la construcción de algo nuevo que hemos intentado definir en este acta”, afirma el jurado.

 César Aira nació en Coronel Pringles, Provincia de Buenos Aires en 1949.

Es escritor y traductor y ha publicado numerosos libros de novela, cuentos, ensayo y teatro.También ha colaborado en diversos periódicos y medios de comunicación y ha ejercido la docencia en universidades de Buenos aires y Rosario. Entre sus obras más conocidas se pueden citar Ema, la cautiva, Un episodio en la vida del pintor viajero, cumpleaños, El mago, La mendiga, Canto castrato, Las noches de Flores, Parménides, Cómo me hice monja, La trompeta de mimbre.

Bibliografía:

 Ricardo Piglia, La forma inicial, Conversaciones en Princeton, Eterna Cadencia Editora

Amalia Bulnes, Diario El país, nota del 12-4-2021

martes, 4 de agosto de 2020

Guillermo Enrique Hudson


 



(Buenos Aires)

El 4 de agosto es el Día del Naturalista, fecha del nacimiento del  escritor y naturalista Guillermo E. Hudson. 

Guillermo E. Hudson nació en la finca Los Veinticinco Ombúes, partido de  Quilmes el 4 de agosto de 1841. Era hijo de un matrimonio de inmigrantes norteamericanos, a su vez hijos de ingleses,  que llegaron a la Argentina en 1833. Cuando tenía 5 años su familia se trasladó a Chascomús, donde el padre estableció una  pulpería en la finca Las Acacias. La caída de Rosas trajo tiempos difíciles para la familia, al regresar del exilio los propietarios de Las Acacias, los Hudson debieron regresar a Los Veinticinco Ombúes, donde poco tiempo después murió la madre. William Henry, su nombre en inglés, enfermó de fiebre reumática, mal, que además de tenerlo entre la vida y la muerte durante un buen tiempo, dejaría a su corazón secuelas de por vida. Hudson consideró siempre a Inglaterra como su verdadera patria, y hacia allá partió a los 32 años. En ese país se casó con la dueña de la pensión donde vivía, Emily Wingrave. Su primera obra de envergadura, The Purple Land That England lost, vio la luz en 1885. A ésta le siguieron entre otras, A Cristal Age, Ralph, Herne Argentine Ornithology, The Naturalist in La Plata, Idle Days In Patagonia, Birds in London y Far away long Ago. Hudson murió en Londres el 18 de agosto de 1922.  1

“Vivió más preocupado de la naturaleza que de la literatura y era demasiado artista para ser un naturalista científico. 

En realidad, nadie ha comprendido la naturaleza tan emotivamente como Hudson y ninguno fue capaz de transmitir al lector su emocionante comprensión como él lo hizo.

Su prosa es límpida, sencilla e íntima y no se la puede imaginar sin recordar a los indios, a los gauchos inmóviles contemplando los grandes espacios.

Fue un escritor afortunado ya que halló fácilmente el camino que todos buscan, a veces sin encontrar, de  dar su verdadera expresión y sentimientos a todo lo que vio.

Tenía prejuicios y fantasías, pero no rencores. Sentía un gran amor por la belleza, un deleite por la música, un gran cariño por los niños. Su memoria era prodigiosa…”. 2

“Sí que era argentino y lo fue hasta el último día de su vida, a pesar, como usted dice de haber escrito en  inglés. Maravillosa es la actitud que demuestra para conservar la sal y los modismos del parli gauchesco, en idioma tan diferente como el castellano. Hasta el físico convivió con el tipo gaucho, su hablar lento  y su acento de La Pampa siempre me hacían pensar que tenía ante mí un gaucho de viejo cuño”. 3

Testimonios:

Cunninghame Graham

“Es posible que la verdadera superioridad y extraordinario atractivo de Hudson provengan de su espíritu y de su filosofía. Lo concedo. Para mí, su asombrosa fascinación sin contar todos los otros dones, su estilo, su humor apacible, su sarcasmo, su espíritu panteísta se debe a que en su coraón fue un viejo gaucho de las llanuras”.4

 

Bibliografía:

1         William H. Hudson, La tierra purpúrea, Editorial El Elefante Blanco, Buenos Aires, 1999, 2012

2         Fernando Pozzo, comentario en Allá lejos y hace tiempo, Guillermo Enrique Hudson, traducido por Silvia Santana y Ignacio Covarrubias, Distribuidora Quevedo de Ediciones, Provincia de Buenos Aires, 2014

3   Carta de Roberto Cunningham Graham a Fernando Pozzo

4    Testimonio de Cunningham Graham, en Guillermo Enrique Hudson, Cuentos completos, Distribuidora Quevedo de Ediciones, Buenos Aires

 

nota relacionada:

https://archivosdelsur-pciabsas.blogspot.com/2011/02/guillermo-enrique-hudson.html

retrato de Guillermo E. Hudson en Guillermo E. Hudson Allá lejos y hace tiempo, Distribuidora Quevedo de Ediciones 

jueves, 6 de diciembre de 2018

Día Nacional del Gaucho, fecha de la publicación de Martín Fierro

tapa del libro Martín Fierro, de José Hernández
editorial Eudeba
ilustración de Castagnino 
´

(Buenos Aires)

El 6 de diciembre de 1872 se publicaba la primera parte del libro Martín Fierro,
obra de José Hernández, por ese motivo se conmemora hoy el  Día Nacional del Gaucho.
Jorge Luis Borges sostiene que "...Martín Fierro se impuso a José Hernández;
el gaucho maltratado y quejoso que hubiera convenido al esquema fue poco
a poco desplazado por uno de los hombres más vívidos, brutales y convincentes
que la historia de la literatura registra. Acaso el propio Hernández no sabría
explicarnos lo que le pasó; menos podemos explicarlo nosotros...".
Y también dice Borges refiriéndose al  autor de Martín Fierro: "...Sin sospecharlo,
había consagrado  su vida entera a prepararse para la escritura de Martín Fierro.
Decir que conocía al gaucho es muy poco; lo imposible, entonces, era no conocerlo. 
Me refiero a experiencias que el mismo Hernández ya no hubiera sabido precisar: 
un crepúsculo cerca dela vaga frontera, el perfil de un hombre o su voz, una historia 
contada y olvidada en el amanecer. Esas y muchas otras cosas que permanecerán en l
a sombra andarían por él cuando se dispuso a escribir. Según ha señalado Lugones,
le convenía que su paso por Buenos Aires no se advirtiera, ya que militaba en la 
conspiración de Ricardo López Jordán contra Urquiza. Durante dos o tres semanas 
no salió de su hotel, que daba a la Plaza de Mayo. Ahí escribió el poema...".
José Isaacson prologa la edición de Martín Fierro publicada por Eudeba, donde
afirma que el libro de Hernández tiene "carácter de denuncia desde el exacto nivel
en el que lo puede captar el pueblo. De ahí su difusión inmediata, que todavía nos
continúa sorprendiendo por fulminante y por duradera, características que pocas
veces se compadecen. Por eso, por su premeditación - tan alejada de la supuesta e
inadmisible "generación espontánea" -, la denuncia del Martín Fierro puede parecer
la de la "ratería menor", como la califica Martínez Estrada, quien, como en otras
ocasiones, felizmente se contradice cuando afirma: "Lo grandioso del Martín Fierro
es que discierne bien al agente, al títere, de las fuerzas sociales ocultas.
Es la peculiariedad anecdótica del Martín Fierro, la que facilitó su directa recepción
en los estratos populares, como conscientemente lo pretendió el poeta, quien, asimismo,
con toda lucidez decidió su publicación en folleto para facilitar su acceso al pueblo,
su legítimo y natural destinatario. La persistente denuncia contra las injusticias que
sufrían los hombres de la campaña permitió percibir todo lo que implicaban: la
situación del país, la carencia de estructuras para construir sobre cimientos sólidos,
y lo que es peor, la construcción sobre cimientos ajenos...".
En esta cuidada edición de Eudeba, con ilustraciones de Castagnino, realizada según
la versión crítica de Ángel J. Battistessa, podemos leer el Martín Fierro, con prólogo
de José Isaacson, y texto en la contratapa de Jorge Luis Borges y volver a encontrarnos
con ese personaje ya inmortalizado de la literatura argentina, libro que trasciende
sus propios límites y no es posible evaluarlo separándolo de la matriz que lo concibió.

bibliografía:
José Hernández, Martín Fierro, editorial Eudeba, Buenos Aires, 2010
Jorge Luis Borges, Prólogos, con un prólogo de prólogos,  Emecé editores,  Buenos Aires,
1999

domingo, 13 de mayo de 2018

Homenaje a Almafuerte en el 164° aniversario de su nacimiento

foto del poeta Museo Almafuerte 

El actor Osvaldo Tesser interpreta a Almafuerte 
Narciso Ibañez Menta en Almafuerte 

(La Plata)

En el Museo Almafuerte se realizará hoy  a partir de las 17 un homenaje a Pedro B. Palacios - Almafuerte - en el 164° aniversario de su nacimiento.
La  Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de La Plata, a través del área de Coordinación de Museos Históricos Municipales,  realizará un acto homenaje al poeta y escritor Pedro B. Palacios, “Almafuerte”, al cumplirse el 164º aniversario de su natalicio.
El acto, organizado por la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de La Plata, a través del área de Coordinación de Museos Históricos Municipales, se llevará a cabo en el Museo Almafuerte (avenida 66 N° 530 entre 5 y 6) y dará comienzo a las 17 con la actuación del coro del Centro Cultural Islas Malvinas, una formación que cumple 10 años de actividad coral ininterrumpida. A continuación el actor Osvaldo Tesser, interpretará al poeta y maestro recitando algunas de sus obras más destacadas. Cerrando el homenaje, a las 19  se proyectará la película de Almafuerte, de 1949, protagonizada por Narciso Ibañez Menta y dirigida por Luis César Amadori.
Pedro B. Palacios –que a lo largo de su carrera también utilizó los seudónimos Plutarco, Bonifacio, Uriel y Juvenal- nació el 13 de mayo de 1854 en San Justo, provincia de Buenos Aires, y se dedicó a la poesía, la docencia y el periodismo.
En 1887 se instaló en la ciudad de La Plata, donde desarrolló una intensa labor periodística, primero en el diario Buenos Aires y luego como redactor y director de El Pueblo, donde publicó sus artículos y sus poemas, siempre incisivos y combativos. Tenía casi 40 años cuando La Nación le publicó por primera vez un poema, reproducido luego por El Globo de Madrid.
Sus obras más destacadas fueron “Gimió cien veces”, “Confiteor Deo”, “Siete Sonetos Medicinales” y “El Misionero”, realizadas después de 1900, y luego de las cuales cayó en la pobreza extrema.
Recién en 1916, el Congreso le concedió una pensión vitalicia de 200 pesos que el poeta nunca llegó a cobrar. 
El 28 de febrero de 1917 falleció tan solo como había vivido. Sus funerales fueron, sin embargo, apoteóticos: el pueblo, el gobierno y varias figuras de la literatura argentina del momento, como Ricardo Rojas, le rindieron merecido homenaje al poeta que cantó a los oprimidos y apostrofó a los tiranos.
El Museo Almafuerte adhiere con este evento a la celebración por el Día Nacional de los Monumentos Históricos, que se realizalos días 12 y 13 de mayo, cuando cientos de monumentos nacionales abran sus puertas para que los interesados puedan visitarlos, participar de visitas guiadas o, como en este caso, presenciar el homenaje a uno de nuestros grandes poetas.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

La carta de Gardel - novela - fragmento



La mujer era rubia, bajita, de ojos que parecían huecos, casi vacíos, tal vez claros. Vestía un delantal sobre la ropa, y era realmente desagradable en el trato. Al pedirle un café puso cara de no saber de qué le estaba hablando, al rato apareció con el café y dos galletitas cubiertas de azúcar. Le dije que no comía nada de eso, y ella me miró fijamente, como si hubiera recibido una ofensa y dijo:

- Aquí se sirve el café con galletitas

- Le agradezco, pero no como dulces

La respuesta agrió más su expresión y se retiró hacia adentro del bar. Nunca la había visto antes en ese lugar, y eso que no hacía mucho tiempo que había estado en el pueblo. El tiempo necesario para
seguir con mis otras investigaciones, volver a la gran ciudad, olvidarme del tema de la carta, por un tiempo, sólo por un tiempo.
Era el mismo bar donde había estado muchas veces, un típico bar de pueblo, de provincia. Sólo que algo había cambiado ahí adentro. Las plantas de interior ya no estaban y en su lugar la decoración parecía más austera.
En una esquina, había un hombre sentado leyendo el diario, a veces interrumpía la lectura y miraba por la ventana hacia la calle. ¿Y si ese fuera el hombre que estaba buscando? Me habían hablado de un coleccionista, alguien nuevo en el pueblo, alguien que se dedicaba a las antigüedades, muebles, objetos y libros. ¿Cómo saberlo? ¿A quién preguntarle? La luz de la media mañana iluminaba el lugar, en verdad impecable. La mujer volvió de la cocina y se ubicó en la barra y ahí empezó a repasar las copas con un trapo blanco, parecía estar lustrándolas. ¿Me daría alguna información después de haber rechazado comer las galletas? Le hice una seña, lo mejor sería pedir algo de comer.

- Quisiera almorzar algo - dije
- Todavía es temprano, para comer algo hay que esperar - contestó
- Estoy buscando a alguien - comenté
- Usted no es de aquí ¿no es cierto?

La miré durante unos instantes, vi la curiosidad asomada a sus ojos, un brillo había aparecido en su cara demacrada y dije:

- Usted tampoco es de aquí

La mujer alzó los hombros, como si no le importara mi comentario y se fue nuevamente hacia adentro.

El hombre del diario se incorporó y caminó hasta mi mesa:

- ¿Quiere leer el diario? Yo ya me voy - dijo
- Sí, claro, dije y agregué: - Casi no voy a tener tiempo, en realidad estoy buscando a alguien.

El hombre se acercó y y me miró curioso, estaba vestido con ropa de ciudad, pantalón, camisa y zapatos, con cierta elegancia,  su aspecto era prolijo, no parecía vivir en el campo.

- Busco a un coleccionista, alguien nuevo en este pueblo - dije
- Se abrió una tienda de antigüedades hace poco - contestó. Está aquí a unas cuadras, derecho, por la principal, serán cinco, seis.

Cuando el hombre se retiró del bar, me dediqué a leer el diario, era un diario local, algunas noticias de la tapa. Después, recorrí las páginas interiores. En los avisos clasificados había uno recuadrado con tinta. ¿Lo habría marcado el hombre antes de irse? Era un aviso de venta de libros. Anoté el número de teléfono.

(c) Araceli Otamendi - Todos los derechos reservados 

miércoles, 22 de febrero de 2017

Homenaje al poeta Almafuerte a cien años de su muerte

Almafuerte 
mausoleo del cementerio de La Plata 


(Buenos Aires)

Al cumplirse el 100° Aniversario del fallecimiento de Pedro B. Palacios - Almafuerte - la Municipalidad de La Plata, a través de la Secretaría de Cultura y Educación, realizará un homenaje el martes 28 de febrero a las 10,  en el mausoleo erigido en su honor, ubicado en el cementerio local.
Durante el acto se referirán al poeta autoridades municipales e institucionales y el reconocido historiador Daniel Menafra. A continuación se colocará una ofrenda floral y el Intendente, Julio Garro descubrirá una placa conmemorativa.
Como cierre del homenaje, tanto las autoridades como el público presente, se trasladarán a la sede del museo (calle 66 e/ 5 y 6) donde serán recibidos por el actor Osvaldo Tesser, quien ofrecerá la visita guiada denominada “Almafuerte, más que razones”; y el Secretario de Cultura y Educación, Gustavo Silva, anunciará la edición del sello postal conmemorativo de los 100 años del fallecimiento del Poeta que junto al  Correo Oficial de la República Argentina S.A. han decidido poner en vigencia durante todo el año 2017.
Almafuerte fue un hombre identificado plenamente con la ciudad de La Plata,  a pesar de no haber nacido en ella. Fue en esa ciudad donde se radicó desde 1904 hasta su muerte. Aquí se hizo de grandes amigos y escribió sus obras más trascendentes. Sin dudas es uno de los máximos referentes dentro de la cultura platense
Fue docente, poeta y periodista, de temperamento desbordante, falleció en 1917, dejando un importante legado literario. Sus últimos días transcurrieron en la casa que habitaba en avenida 66, transformada en  Museo a principios del siglo pasado y declarada Monumento histórico de la Ciudad, la Provincia y la Nación.

“Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas:
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas”…
             Almafuerte

sábado, 7 de enero de 2017

A los 75 años murió Ricardo Piglia

Ricardo Piglia


Ricardo Piglia en el centro, Jorge Herralde a la izquierda y Juan Carlos
D´Amico a la derecha 

(Buenos Aires)
El escritor argentino Ricardo Piglia (Adrogué, 1940) murió ayer a los 75 años.
Estudió Historia en la Universidad de la Plata. En 1967 ganó el Premio Casa de las Américas por su libro de relatos La invasión.
Dirigió la Serie Negra, famosa colección de policiales que difundió a Hammett, Chandler, Goodis y McCoy. Ha publicado Nombre falso, Respiración artificial (novela), Crítica y ficción, Prisión Perpetua, La ciudad ausente (novela). Acerca de esta última Ricardo Piglia compuso la ópera del mismo nombre junto al músico Gerardo Gandini y se estrenó   en el Teatro Colón en 1995. Además publicó la novela  Plata quemada (novela policial), Crítica y ficción, El último lector y varios libros más.Su obra ha sido traducida  al inglés, francés, italiano, alemán y portugués.
Conocí a Ricardo Piglia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires cuando dictaba seminarios, asistí al de literatura policial y al de Juan Carlos Onetti. Como yo no era alumna regular de la facultad, le pregunté si podía ir al curso como oyente y me dijo que sí. Había estudiado e investigado literatura policial en el taller literario de Mirta Arlt y también a Onetti y quería profundizar más sobre esos temas. Piglia preparaba muy bien las clases y sabía enseñar también. También fui al Teatro Colón a ver la ópera La ciudad ausente, inspirada en la novela de Ricardo Piglia con música de Gandini. Fue una de las pocas veces en que me interesó ver una ópera.
También fui al Colegio Rafael Hernández de la ciudad de La Plata,  cuando el editor catalán
Jorge Herralde recibió el Gran Premio de la Provincia de Buenos Aires, y fue Piglia quien
habló durante el acto. Con la muerte de Ricardo Piglia se va un gran escritor y representante
de nuestras letras.
Otras notas publicadas sobre Ricardo Piglia:





http://archivosdelsur-pciabsas.blogspot.com.ar/2010/06/ricardo-piglia.html

http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com.ar/2012/12/entregaron-los-premios-la-trayectoria.html

http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com.ar/2011/07/ricardo-piglia-ganador-del-premio.html
http://archivosdelsur-pciabsas.blogspot.com.ar/2011/06/fotografia-jorge-herralde-juan-carlos.html
http://www.quadernsdigitals.net/index.php?accionMenu=secciones.VisualizaArticuloSeccionIU.visualiza&proyecto_id=2&articuloSeccion_id=8596

jueves, 10 de noviembre de 2016

El escritor Guillermo Pilía fue declarado Ciudadano Ilustre de La Plata


(BuenosAires)

El Honorable Concejo Deliberante de La Plata, en la sesión del 9 de noviembre,  aprobó el nombramiento como Ciudadano Ilustre de la capital bonaerense del profesor Guillermo Eduardo Pilía, destacado escritor, catedrático y académico nacido en La Plata en 1958. En la misma sesión, se declaró también Ciudadano Ilustre al arquitecto Alberto Leonforte, quien restauró edificios emblemáticos de la ciudad, como el Coliseo Podestá, y quien no asistió por no estar presente en la ciudad. La sesión fue presenciada por un numeroso público, entre el que se encontraban importantes figuras de la cultura.
Guillermo Pilía cuenta con una reconocida trayectoria  como escritor y humanista. En los últimos tiempos, fue ganador de uno de los Premios Andrés Bello 2014 y designado miembro de la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras de Madrid. Más recientemente, recibió en Orlando, Florida, el Premio Mundial a la Excelencia Literaria que concede la Unión Hispanomundial de Escritores (UHE) y la Asociación Internacional de Poetas y Escritores (AIPEH) en el marco del II Congreso Mundial de Escritores “Miguel de Cervantes” 2016, junto a autores de Colombia, Puerto Rico, España, Venezuela, Perú, México, Ecuador, Portugal, EE.UU., Panamá, India, Mónaco y Cuba. Graduado en Letras en la Universidad de La Plata, Guillermo Pilía produjo toda su obra literaria de más de 20 títulos en esta ciudad. Es autor, además, con María Elena Aramburú, de una obra de investigación de consulta obligatoria: la Historia de la literatura de La Plata (2001).
El proyecto para que fuese nombrado Ciudadano Ilustre fue presentado por el concejal Oscar Vaudagna (Frente Renovador) quien resaltó no sólo la importancia de la obra poética de Guillermo Pilía, sino también su “intensa labor como narrador y ensayista de temas históricos argentinos y otros vinculados a la cultura hispánica, especialmente a la cultura andaluza”, enfatizando que “en la actualidad es catedrático de lenguas clásicas y de teoría literaria, director de la Cátedra Libre de Cultura Andaluza de la Universidad Nacional de La Plata, director emérito de la Cátedra Libre de Literatura Platense “Francisco López Merino” de la Universidad, vicepresidente del Consejo Argentino para las Relaciones con Andalucía, Secretario de Asuntos Académicos del Instituto Iberoamericano de Estudios Andalusíes, senescal de la Hermandad Literaria Generación del 27 y Miembro de Número de la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras, en la que recientemente fue elegido vicepresidente por el voto de sus pares”. Asimismo, el concejal Vaudagna fundamentó su proyecto en que “parte de la obra poética del profesor Guillermo Pilía fue traducida al inglés, al portugués, al griego y al italiano, y algunos de sus poemas fueron traducidos también al ruso y al catalán”.
A continuación se transcriben las palabras de Guillermo Eduardo Pilía al recibir el nombramiento de Ciudadano Ilustre en el Honorable Concejo Deliberante de La Plata el 9 de noviembre


Señores concejales, querida familia, queridos amigos y colegas:

Me siento inmensamente honrado con este reconocimiento, el mayor que puede otorgar la ciudad a uno de sus hijos. Estas distinciones son de las que llegan en la madurez y generalmente por sorpresa. El nombramiento con que hoy han querido homenajearme me dice que, para algunos, lo que he hecho en la vida tiene cierta importancia. Este regalo con que me distinguen hoy los representantes del pueblo de la ciudad de La Plata me trae, en confusas oleadas de sentimientos, los recuerdos de otros escritores ilustres a quienes traté y admiré, como Horacio Castillo, Ana Emilia Lahitte, Aurora Venturini, Gustavo García Saraví; de los ciudadanos ilustres que lo fueron post mortem, como René Favaloro; y de los muchos que merecerían haberlo sido o serlo y aún no lo son o no lo serán. No sé realmente si merezco esto, pero en todo caso puedo decir, en mi justificación, que me he pasado la vida trabajando y que todo lo que hice se quedó en esta ciudad: formé a los jóvenes platenses, traté de difundir la cultura platense, escribí en los huecos de largas jornadas de trabajo, y mal que mal, cuando pude, llevé el nombre de La Plata a otras latitudes. Sabemos que podría hacerse una larga lista de personas que hicieron lo mismo. A todas esas personas querría reverenciar y con todas querría compartir este nombramiento, aunque mi gesto sirva de poco.
Seguramente hay en La Plata hombres y mujeres mejores que yo, que merecerían ser ciudadanos ilustres. Seguramente hay personas que hacen cosas más importantes que escribir y que merecerían ser ciudadanos ilustres. De todas formas, me gratifica que hayan pensado en los escritores y en mí, y recibo este título con mucho orgullo, porque me siento profundamente platense. Soy un hijo de esta ciudad, aquí nací, soy bachiller del Colegio Nacional, soy egresado de nuestra Universidad, directivo y miembro de instituciones que tienen sede en La Plata, socio e hincha de uno de los clubes de nuestra ciudad. Toda mi vida religiosa y mi vida laboral también están unidas a La Plata. Si hasta ahora me he sentido profundamente platense, a partir de ahora me sentiré mucho más.
En este destino literario que me tocó, como diría Borges, tuve oportunidad de recibir muchos premios, en nuestra ciudad, en el país y en el exterior. Ninguno de ellos cambió sustancialmente mi vida. Ninguno la cambiará en el futuro. Si alguien siente buena o mala envidia por mi cosecha, quisiera hacerle saber que existen cosas infinitamente más importantes que los honores: el amor, la honestidad, el sacrificio. Y que este reconocimiento lo tomo como un compromiso: compromiso de seguir trabajando por la cultura de La Plata, para los habitantes de La Plata, para llevar el nombre de esta ciudad delante de todos los pueblos.
Mi agradecimiento al concejal Oscar Vaudagna, que me propuso para esta distinción, y a todo este Honorable Concejo Deliberante que aprobó su propuesta. Mi agradecimiento a mi familia, a mis amigos, a mis colegas escritores, en especial a José María Cuenca Araujo y a María Agustina Pianta Doria. Porque sin ustedes, familiares, amigos, colegas, no podría haber hecho nada de lo que hice, son ustedes los que por diversos caminos me trajeron hoy hasta aquí.

martes, 20 de septiembre de 2016

El escritor Guillermo Pilía recibirá Premio Mundial a la Excelencia Literaria en Orlando

Guillermo Pilía 

(Buenos Aires)
El escritor argentino Guillermo Eduardo Pilía (La Plata, 1958), ganador de uno de los Premios Andrés Bello 2014 y miembro de la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras de Madrid, recibirá en el mes de octubre en Orlando, Florida, el Premio Mundial a la Excelencia Literaria que concede la Unión Hispanomundial de Escritores (UHE) y la Asociación Internacional de Poetas y Escritores (AIPEH) en el marco del II Congreso Mundial de Escritores “Miguel de Cervantes” 2016. También  recibirán trofeos y diplomas escritores de Colombia, Puerto Rico, España, Venezuela, Perú, México, Ecuador, Portugal, EE.UU., Panamá, India, Mónaco y Cuba. Guillermo Pilía, graduado en Letras en la Universidad de La Plata, produjo toda su obra literaria en esta ciudad. Es autor, además, con María Elena Aramburú, de una obra de investigación de consulta obligatoria: la Historia de la literatura de La Plata (2001).
La ciudad de Orlando, Florida, fue elegida, entre varias del mundo, como sede del II Congreso Mundial de Escritores UHE “Miguel de Cervantes” 2016, organizado por la Unión Hispanomundial de Escritores, en alianza cultural con la Red AIPEH/ Asociación Internacional de Poetas y Escritores, Arte y Cultura Hispana, que será la anfitriona de este gran evento, que aspira a movilizar a poetas, escritores, docentes, académicos, intelectuales y artistas de los cinco continentes.
El Congreso tendrá como lema “Promoviendo la Paz” y ha sido pautado como culminación de las festividades del Mes de la Herencia Hispana, del 10 al 16 de octubre. El variado programa incluye los actos oficiales de apertura, la siembra del Árbol de la Paz, exposiciones de libros, obras de arte y artesanías, un recital en conmemoración del centenario de Rubén Darío, conferencias, entrega de premios y reconocimientos, y una Cena de Gala el 15 de octubre, fecha en la también habrá de celebrarse el Noveno Aniversario de la AIPEH.

http://catedraandaluza.blogspot.com.ar/2016/08/reconocimiento-internacional-al.html

miércoles, 30 de marzo de 2016

Ricardo Güiraldes: biblioteca, escritorio, fotografías, libros y objetos en el Complejo Museográfico Enrique Udaondo


retrato de Ricardo Güiraldes


jardines del Museo Udaondo


(Buenos Aires)

En el Complejo Museográfico Provincial "Enrique Udaondo" ubicado en la ciudad de Luján, Provincia de Buenos Aires se pueden ver el escritorio, biblioteca, libros y objetos del escritor
argentino Ricardo Güiraldes, célebre autor del libro "Don Segundo Sombra". El mobiliario estaba
inicialmente en la estancia "La Porteña" del escritor, en San Antonio de Areco.

lunes, 23 de noviembre de 2015

La carta de Gardel - novela (fragmento)



 

Una carta, un as de corazones había cambiado la mañana. ¿Encuentro fortuito de un paraguas y una máquina de coser, en una mesa de disecciones? - decía Lautréamont. No, no era eso lo que había ocurrido. Sólo un as de corazones, un azar, un encuentro fortuito en la calle, había cambiado el hilo de la investigación. Porque el as de corazones es como una partícula de espín 1, según la física, es como una flecha: parece diferente desde direcciones distintas. Sólo si uno la gira una vuelta completa, un giro de trescientos sesenta grados, la partícula parece la misma. Es una teoría, nada más. Y tal vez estuviera equivocada, quién sabe.
La carta ¿quién sabe a quién se le habría caído? ¿de dónde habría llegado? había indicado el rumbo a seguir. Por lo menos ese día.
Tal vez hubiera perdido mucho tiempo en investigar a Mary, habría que haberla dejado tranquila y haber seguido por otro lado ¿para llegar a las mismas conclusiones?
A lo mejor había que darse una vuelta por el pueblo de la señorita Ana, conseguir la carta de Gardel olvidada en algún rincón, en algún escondrijo, indagar en el alma de alguien hasta ese momento sin ninguna sospecha. O tal vez habría que ir a la ciudad, a la gran ciudad nuevamente, preguntar, mezclarse en algún boliche de tango, hasta dar con alguna pista.
¿Isidro? por ahora, descartado. Era un buen tipo, transparente, casi rozaba la ingenuidad. ¿Cómo estaba tan segura de eso? Cazar las aves con luz, es el verdadero encandilar. ¿Y a quién investigar, entonces? Había quedado afuera de la pesquisa el sobrino de la señorita Ana. ¿Dónde estaría ahora?
(c) Araceli Otamendi - Todos los derechos reservados

jueves, 17 de septiembre de 2015

La carta de Gardel - novela (fragmento)



 

¡Qué bien se podía estar en el spa! cerca de la piscina con aguas termales, rodeada de personas que acudían a ese lugar en busca de relax y quién sabe qué otra cosa. Hasta ahí me había llevado la investigación encargada por Isidro, mi amigo. La mujer o mejor dicho futura exmujer, estaba ahí, a metros de donde yo estaba, sentada cerca del agua, con anteojos oscuros -como los míos- , una salida de baño color violeta con flores estampadas en azul, amarillo y rojo. Se había pintado los labios del mismo color rojo de las flores de su vestimenta y parecía a punto de lanzarse al agua. Había algunas otras mujeres solas, de unos cuarenta, cincuenta o más años, también sentadas cerca de la piscina y algunos hombres también. ¿Qué hacían todos ahí, en ese lugar? El folleto de bienvenida del hotel y spa hablaba de pasar unos días de descanso y relax.

Había que recuperarse del estrés que se originaba en la ciudad y estar cerca de la naturaleza, pero no alejado del todo de la diversión. A la noche se podía acceder al casino situado solo a unos cien metros del lugar. También ubicado en un hotel. ¿Qué harían ahí esos hombres que deambulaban por el parque donde estaba la piscina?

A Isidro se lo comentaría después, ¿para qué inquietarlo? En una ciudad de provincia encontrar un lugar así era algo parecido a encontrar un paraíso.

Macarena, la mujer de Isidro, se había alojado ahí desde hacía unos tres días, según había podido averiguar. A cambio de semejante aburrimiento, pasar unos días en el spa, para investigar a su mujer, Isidro me había pagado honorarios por adelantado. En el bolso mediano, semejante a una caja, que había comprado en una farmacia, estaba el revólver. Después de todo, en un lugar así, uno no sabía con quién podía encontrarse. Por el pasto, se acercaba a la piscina una lagartija. El calor se tornaba insoportable, el verano estaba próximo.
Además de la lagartija, alguien más también se acercaba a la mujer de Isidro.
Trataba de disimular, si ella me había reconocido o no, por ahora no lo sabía.

(c) Araceli Otamendi - Todos los derechos reservados

 

jueves, 10 de septiembre de 2015

La carta de Gardel - novela (fragmento)



 

Ningún calificativo le iba también a Isidro como el de cómodo. Sería por eso que se había casado tantas veces. Porque estar en pareja le sentaba bien, se aseguraba varias cosas: la casa ordenada, las cuentas administradas, la ropa limpia y seca, las reuniones con amigos organizadas, las salidas. A cambio, tenía que pagar casi todas las cuentas de su mujer y de la casa. Un matrimonio de otra época. Y ahora venía con el problema a mi oficina. Una vez más. ¿Qué podía decirle? Hiciste mal de casarte con ella, no era para vos, te equivocaste. No tenía sentido, era mi amigo. Por lealtad pensé en decírselo, como le había dicho muchas cosas cuando me consultaba. Estaba por llegar a mi oficina y yo tenía la cabeza en otras cosas.

Golpearon la puerta y abrí pensando que era él. Pero no, era el encargado del edificio con una carta. Miré el remitente, no sabía quién era. La dejé para abrir más tarde. A los cinco minutos llegó Isidro. Lo hice pasar y sentar en un sillón de cuero desvencijado. Casi enseguida me contó que quería divorciarse, pero antes saber por qué se sentía tan mal. Pensaba que lo estaban envenenando, dijo.

- ¿Por qué se te ocurre eso?

- Tengo algunas molestias raras, dolores de cabeza, a veces de estómago - dijo

- ¿Te hiciste ver por un médico?

- Sí, fui al que voy siempre.

- Y ¿qué te dijo?

- Me pidió que me hiciera algunos estudios.

- ¿Te los hiciste?

- Todavía no. Quería hablar con vos antes, por si me pasa algo...

Me llamó la atención que Isidro me planteara este tema, nunca lo había hecho con sus separaciones anteriores. Tal vez fuera en serio y alguien lo estuviera envenenando. Decidí cobrarle honorarios.

- Voy a tener que cobrarte, no puedo investigar gratis.

- ¿Cuánto me cobrarías?

- Voy a tener que viajar varias veces al pueblo. No puedo alojarme siempre en tu hotel. Voy a tener que pasar desapercibida, hacer algunas averiguaciones...


(c) Araceli Otamendi - Todos los derechos reservados

miércoles, 26 de agosto de 2015

La carta de Gardel - novela - fragmento




 

Ya estaba en Buenos Aires, de vuelta. Unos días en un pueblo de la provincia de Buenos Aires le habían bastado para escapar de la gran ciudad. Ahora el momento de retomar las obligaciones. No había dejado de pensar en Mary, en las palabras que ésta le había dicho la última vez que la vio. Estaban en el comedor de la casa de Mary y en eso había sonado el timbre, pero Mary le hizo señas de que se callara. Se asomó apenas a la ventana, detrás de las cortinas. Después le hizo una seña de que se retiraran hacia la cocina. El timbre seguía sonando. Empezaba a preguntarme quién estaba ahí afuera, a quién no quería atender.

Después se escuchó el motor de un auto que arrancaba y el chirriar de las ruedas, se iba a toda velocidad.

Le hice un gesto preguntándole a quién no había querido atender y ella dijo:

- Indeseables que vinieron a tocar el timbre, hubo muchos. Ahora ya sé, directamente no abro la puerta.

No quise preguntarle más, ya me enteraría de quién se trataba, cuando ella tuviera ganas de contarme. O tal vez no, no quisiera decir nada.

Una llamada había interrumpido mis pensamientos. Estaba en la oficina, y desde esa altura miraba la calle, los transeúntes iban y venían, el ritmo de la ciudad era rápido, agotador, el ruido de los autos, los colectivos, alguna sirena, producían un rumor que parecía no apagarse nunca.

La voz de Isidro, mi viejo amigo, en el teléfono:

- Tengo que hablar urgente con vos.

- ¿Pasa algo?

- Sí, voy a divorciarme.

- ¿Otra vez?

- Esta vez tiene sentido. Nada le alcanza, nunca está conforme, es voraz, siempre quiere más y más cosas y más cosas.

- Vos la elegiste.

- No sé quién eligió a quien. Tal vez sea cierto, lamentablemente, lo que vos decís.

- Voy a estar en la oficina, podés pasar por aquí.



(c) Araceli Otamendi - Todos los derechos reservados

domingo, 2 de agosto de 2015

La carta de Gardel - novela (fragmento)




¿Cuántas veces le habían robado el tiempo? ¿cuántas veces había dejado que se lo robaran? saqueadores de tiempo los llamaría Mariana. Eran tantos. Las preocupaciones, las actividades, las personas que se le acercaban para contarle... ¿quiénes eran? Esos interrogantes y muchos otros se le presentaban ahora que se iba del pueblo rumbo a la ciudad. Otra vez, una vez más... Tal vez nunca encontraría la respuesta a la investigación sobre la carta de Gardel. Tal vez Mary nunca había tenido esa carta en su poder. Tal vez todo había sido un invento de la señorita Ana para complicarle la vida a Mary y a otros. Y a propósito de la señorita Ana, ¿a quién le importaba ya su muerte? Había hablado con algunos lugareños, vecinos de la mujer que le había encargado la investigación. Ana era ahora solo un recuerdo. Volvió a preguntarse por los que le robaron el tiempo, Ana había sido también uno de ellos. Este tema y otros similares le habían sido planteados por Mary durante su última conversación. La mujer se había lamentado ante ella por haberse involucrado en la investigación, su vida había sido un laberinto de preocupaciones que ahora no le interesaban en lo más mínimo. Guillermo, su antiguo jefe, Alejandro, el jefe que le había seguido a Guillermo, Julio, el profesor de tango, ¿quiénes eran ahora? recuerdos, solamente recuerdos, vagas imágenes diluidas que aparecían durante alguna noche para perderse después. Como en un tango. Como en el tango del que ya conocía la letra y anhelaba desprenderse para tararear otra canción. Mary le había confesado que lo que más le gustaba de su nueva vida era el jardín y los animales de la granja. También salir a caminar por el campo y pisar la hierba, y sentir el olor característico de la tierra. Obviamente con Mary no se podía conversar por ahora, acerca de la carta. Nuevas ocupaciones la esperaban en la ciudad ahora que se dirigía ahí. ¿Cómo estaría todo? Le hubiera gustado tener cerca a Angélica, su tía piola, esa que la escuchaba cuando era adolescente, donde ella podía acudir con su silencio o con sus palabras, o a Martín, ese amigo al que podía llamar para hacerle confidencias. Ahora, ellos no estaban. En su lugar había otras personas, nunca serían los mismos, solamente existían, se dijo, en un lugar de su memoria.

(c) Araceli Otamendi - Todos los derechos reservados

sábado, 18 de julio de 2015

Gran Premio de la Provincia de Buenos Aires - Jorge Herralde - Discurso de Agradecimiento

Jorge Herralde, Juan Carlos D´Amico y Ricardo Piglia

(Buenos Aires)

El 25 de junio de 2008 el editor Jorge Herralde recibió el Gran Premio de la Provincia de Buenos Aires en el Colegio Nacional de la Plata, premio impulsado por el escritor e historiador Mario Pacho O´Donnell.  Lo acompañaron en el acto Ricardo Piglia y Juan Carlos D´Amico - Presidente del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires. Luego, el Gobernador Daniel Scioli, le entregó el premio. Concurrí al acto esa mañana y conocí personalmente al fundador y editor de la editorial Anagrama, de la que soy lectora de sus libros desde hace muchos años. Después de mi solicitud para entrevistarlo, desde Barcelona, Jorge Herralde me envió su discurso completo para publícarlo en la revista Archivos del Sur.

Gran Premio de la Provincia de Buenos Aires: discurso de agradecimiento

SOBRE EL OFICIO DE EDITOR
Agradezco al Gobierno de la Provincia de Buenos Aires este inesperado galardón, al historiador Mario Pacho O’Donnell, su impulsor, así como a Juan Carlos d’Amico, presidente del Instituto Cultural y al gran escritor y buen amigo Ricardo Piglia y sus generosas palabras de presentación. Y paso a leerles un discurso de agradecimiento, me temo que no muy breve, en forma de díptico: dos textos independientes pero en cierto modo complementarios. El primero sobre alguno de los dilemas y paradojas a los que se enfrenta un editor y el segundo, "El catálogo como ciudad", sobre cómo se reflejan en Anagrama. Algo así como teoría y práctica, dicho sea con poco énfasis.


1

El oficio de editor, algunos dilemas y paradojas
Un editor, y aquí me refiero a una raza particular de editores para quienes lo único sagrado es la coherencia de su catálogo, tiene que intentar ser un experto en conciliar paradojas.

Así, por ejemplo, debe practicar la llamada "política de autor", siguiendo la trayectoria de sus mejores escritores, aun en sus títulos menores o poco afortunados, pero inesquivables, y simultáneamente buscar las nuevas voces de su tiempo, los posibles clásicos del futuro.

Los grandes autores del catálogo, a menudo vivos y en plena actividad, otros ya fallecidos cuya obra se quiere rescatar (véase Nabokov o Sebald, en nuestro catálogo), ocupan una parte considerable del codiciado espacio editorial, en realidad casi un numerus clausus, por lo que cada nuevo autor incorporado debe competir ferozmente con muchos candidatos para la casilla vacante del catálogo.

Otro ejemplo, bien típico en la profesión, consiste en publicar libros con los que uno sabe con toda seguridad que perderá dinero (las desviaciones estadísticas son mínimas), pero se siente obligado a hacerlo, bien por la excelencia literaria incuestionable de un texto, bien por tratarse de un autor prometedor, desconocido y que no apuesta por la facilidad, entre otros ejemplos.

Esta pérdida financiera puede venir real o ilusoriamente "compensada" (lo que en jerga contable podríamos denominar como "invertir en lucro cesante") por un aumento del "capital simbólico" de la editorial, de su posible "aura", que transmite a los "lectores fuertes", así llamados por los franceses, el mensaje de que todos los títulos de la editorial están escogidos tan sólo por motivos culturales y literarios. Y, por ello, los autores desconocidos o debutantes pueden protegerse bajo el paraguas del aura de la credibilidad.

Naturalmente, este mensaje sólo puede ser descodificado por aquellos lectores que sigan con atención una trayectoria editorial. Más aún, que capten el opaco concepto del oficio de editor, que para la gran mayoría de lectores (a veces llamados lectores no-lectores) es un enigma que ni se plantean.

Sin embargo esos "lectores fuertes", entre los que se incluyen por fortuna libreros tan vocacionales como los propios editores, son los que pueden propiciar el imprescindible boca-oreja para que ciertos títulos inesperados triunfen, sin campañas de marketing y sin que el autor sea un brand name. Por citar algunos ejemplos de Anagrama, Los girasoles ciegos de Alberto Méndez, 84, Charing Cross Road de Helene Hanff y, el más reciente, Una lectora poco común de Alan Bennett. También, claro está, se precisa el apoyo de la prensa cultural y los críticos literarios, incluso en estos tiempos en los que el mandarinato está tan diluido y se extiende una tendencia global a tratar la cultura en formato de suplemento dominical, es decir, textos breves y muchas fotos, al servicio de esos bestsellers arrolladores que Vicente Verdú ha bautizado atinadamente como "literatura infantil para adultos".

Otro efecto colateral indeseado es que esa política de autor, a menudo con el escritor felizmente instalado en una editorial, se vea muy seriamente amenazada por la voracidad, a menudo insensata, de los grandes grupos, acuciados por la necesidad de facturación y azuzados por los agentes literarios, de acuerdo con sus respectivos cometidos estructurales.

Una de las dificultades mayores de la práctica editorial estriba en el complicado manejo del ego de los autores, un ego obligado y en expansión acelerada en consonancia con sus éxitos. Por buscar un ejemplo en otro ámbito, decía Marlon Brando: "Actor es uno que si no estás hablando de él, no te escucha". Un ejemplo fácilmente extrapolable.

Un editor debe ser, pues, extremadamente cauteloso con los halagos a otros escritores, en petit comité, en público y desde luego por escrito (una regla que a menudo he incumplido). Y aquí quiero rendir un homenaje a Gaston Gallimard, un gran editor con fama de bon vivant, merecida, y de ágrafo: nunca escribió sus memorias, una actividad que es el hobby nacional de casi todos los editores franceses. Sin embargo, su editorial ha tenido el gran acierto de publicar, en varios gruesos tomos, su correspondencia con grandes escritores de la casa, como Proust, Céline o Claudel. Y así, asistimos a las alambicadas perfidias de Proust, a los insultos delirantes de Céline o a la vanidad insuperable de Claudel (que podría resumirse así: le resultaba incomprensible que una editorial como Gallimard publicara a pederastas como Gide, Cocteau y tantos otros, en vez de dedicar íntegramente sus esfuerzos a la genial obra de Paul Claudel). Pues bien, resulta admirable la sutileza, lo que ahora llamarían la "inteligencia emocional" y desde luego la enorme paciencia con la que Gaston Gallimard desactivaba las inmensas ofensas imaginadas por esos autores. Suya fue esa inestimable aportación, a tiempo casi completo, a su editorial, amparada por otra parte por la implícita force de frappe, disuasoria de fugas a otros sellos, que constituía y constituye la Bibliothèque de la Pléiade de Gallimard, el auténtico Panteón de la Fama, el ingreso en la Inmortalidad. Y recuerdo que su nieto, Antoine Gallimard, afirmaba en una entrevista reciente que él mismo dedicaba más tiempo a conservar a sus autores que a los nuevos fichajes.

Otro dilema que se puede plantear un editor es cómo alternar en su catálogo la ficción y el ensayo (como emblema del área de no-ficción).

En el caso de Anagrama, el ensayo, y en especial los textos políticos, tuvo, durante la década inicial de los 70, un peso muy importante. Luego, en los primeros 80, tomó ampliamente la delantera la ficción, para luego configurarse la relación actual: dos tercios aproximadamente de ficción y un tercio de no-ficción. A veces me ha preguntado algún distribuidor u observador editorial el porqué de mi persistencia en los ensayos, pese a que sus ventas son claramente menores, con las debidas excepciones, como José Antonio Marina o Ryszard Kapuscinski. En mi caso, me siento impelido, quizá demasiado a menudo, a incorporar a nuestro catálogo a aquellos autores y aquellos textos que contribuyan a iluminar nuestros tiempos inciertos, a combatir aunque mínimamente las injusticias, a ampliar y profundizar el ámbito del saber. Y pienso que Anagrama quedaría mutilada sin esas aportaciones.

Soy consciente de la tonalidad "sepia", como de daguerrotipo, de edición ancien régime, de mis cavilaciones, en esta era extremadamente mutante que analiza lúcidamente Robert McCrum en su extenso artículo "A thriller in ten chapters", publicado en The Observer el pasado 22 de mayo. McCrum, como es sabido, fue durante años editor de la muy literaria Faber & Faber y luego, tras graves problemas de salud, pasó a ser crítico literario durante diez años en The Observer, del que acaba de despedirse con dicho agudo e informadísimo análisis.

McCrum subraya, en diez capitulitos, el carácter explosivo de la actual mezcla de comercio global y tecnología. Lo ilustra con los ejemplos de esos escritores desconocidos que alcanzan un triunfo instantáneo en el mercado global, como Zadie Smith; el fenómeno Amazon, indispensable para unir el mercado en lengua inglesa; el caso J. K. Rowling; la importancia decisiva de espacios televisivos como el «Oprah’s Book Club» en Estados Unidos y «Richard& Judy» en el Reino Unido; la proliferación de festivales literarios, empezando por el Hay, "the new rock’n roll", escribe McCrum ("con el escritor convertido en una mezcla de viajante de comercio, músico de rock y predicador"); la evolución de los premios literarios, como el Booker, el Orange o el Costa, que juegan un papel, para lanzar a un autor, antes reservado a las revistas; el caso McEwan: si hay un escritor cuyo éxito popular simboliza una década es Ian McEwan, opina McCrum, subrayando que se trata de un "novelista literario"; la invasión de los blogs; y en especial, desde noviembre de 2007, la aparición de Kindle: "el primer libro electrónico que atrapa la imaginación de los lectores profesionales: los editores y los agentes literarios", así como la creciente digitalización de textos, impulsada por Google, empezando por las grandes bibliotecas.

Toda una serie de cambios de alcance todavía inimaginable, aunque Robert McCrum piensa (como yo) que todavía no hay que despedirse de Gutenberg y que los editores, como escribe un colega, deben publicar libros cada vez más deseables como objetos.


2

El catálogo como ciudad
La metáfora del catálogo editorial como un libro, como una novela, ha sido ya muy utilizada (por mí mismo, sin ir más lejos). Para no aburrirnos "el aburrimiento es la fuerza de la historia que menos se tiene en cuenta", escribió el sociólogo Robert Nisbet, que por cierto era un entretenidísimo orador que siempre esquivó la jerga académica, y propondré aquí otra, urbanística, de forma poco seria y nada académica: el catálogo como ciudad.

Aunque un catálogo sea en sus inicios algo así como la caseta del perro, que puede agrandarse hasta convertirse en una vivienda unifamiliar e incluso en un bloque de pisos, a medida que, con las décadas, se despliega, podríamos utilizar la metáfora de una ciudad, con sus colecciones a modo de avenidas más o menos amplias hasta otras como callejones de final abrupto.

Tomemos el caso de Anagrama, con sus avenidas "Panorama de narrativas", "Narrativas hispánicas", "Compactos", "Contraseñas", "Argumentos", "Crónicas", "Biblioteca de la memoria", que son las colecciones en activo, mientras que otras, de los años 70, acabaron en un cul-de-sac, aunque puedan persistir quizá en el recuerdo de algunos aficionados añejos y memoriosos, como los Cuadernos Anagrama, la Biblioteca de Antropología o la Cinemateca Anagrama.

En ellas se erigen los monolitos dedicados a los autores-faro de la editorial: Nabokov, Highsmith, Enzensberger, Kapuscinski, Auster, Capote, Pombo, Martín Gaite, Pitol, Piglia, Bolaño, Chirbes, Vila-Matas, Marina, entre otros. También encontraríamos las plazas que conmemoran y honran a los ganadores del Premio Anagrama de Ensayo y el Premio Herralde de Novela. O los jardines dedicados a aquellos longsellers que han ayudado a florecer (disculpen la obviedad de la metáfora) la editorial: La conjura de los necios de John Kennedy Toole, Extraños en un tren de Patricia Highsmith, A sangre fría de Truman Capote, Bella del Señor de Albert Cohen, Nubosidad variable de Carmen Martín Gaite, Historia de una maestra de Josefina Aldecoa, Historia de un idiota contada por él mismo de Félix de Azúa, Los girasoles ciegos de Alberto Méndez, La inteligencia fracasada de José Antonio Marina, El dios de las pequeñas cosas de Arundhati Roy, Sostiene Pereira de Antonio Tabucchi, Seda de Alessandro Baricco, Wilt de Tom Sharpe, Catedral de Raymond Carver, El Danubio de Claudio Magris, En el camino de Jack Kerouac, El almuerzo desnudo de William Burroughs, Lolita de Nabokov, Ébano de Ryszard Kapuscinski o Brooklyn Follies de Paul Auster.

Y no debería faltar un "Quadrat d'Or", como el perímetro del Ensanche modernista de Barcelona, dedicado al British Dream Team, ni el complejo de piscinas Soledad Puértolas, ni, en honor a los muchos títulos dedicados al humor inglés, el local del Club de la Sonrisa bajo la presidencia de P. G. Wodehouse y arriba la Azotea de la Carcajada de Tom Sharpe, ni el salón recreativo, cerebral y juguetón de Georges Perec, ni el ring de Norman Mailer, ni la sede de un periódico invadido por Tom Wolfe, Hunter S. Thompson y sus compinches del Nuevo Periodismo, ni el bar de Quim Monzó (especialidad: patatas bravas), ni el Barrio Chino con bodega inagotable de Bukowski, ni el quirófano (sin anestesia) especializado en los desperfectos de la historia española reciente de Rafael Chirbes, ni el drugstore a la holandesa, con un buen surtido de diversas sustancias, regentado y asesorado por Antonio Escohotado, ni la sinagoga de Harold Bloom, ni la sofisticada clínica del Dr. Sacks, ni mucho menos el estadio (de béisbol) de Paul Auster.

Y en la finca argentina, en expansión, nos encontramos con los pasadizos que conducen al sótano que alberga el Gran Centro del Complot, dirigido en comandita por Piglia y Renzi, la maqueta del colegio Juvenilia tuneada por Martín Kohan, el Archivo Total setentero de Martín Caparrós, todo ello coronado por la Cúpula del Pasado Circular de Alan Pauls. Pero antes, en el Gabinete de Rarezas se encuentran, por ejemplo, las obras, por desdicha únicas en nuestro catálogo, de Rodrigo Fresán y César Aira, o la antología profética Buenos Aires realizada en 1992, en la que aparecen textos de autores entonces aún ignorados por el lector español y ahora de tanto prestigio como Fogwill y los citados Pauls, Fresán y Aira, entre otros. O más lejos, escritores tan decididamente singulares como J. Rodolfo Wilcock, Edgardo Cozarinsky y José Bianco. Y aún más lejos los títulos del gran Copi, el argentino de París, con su "internacional desmadrada" tan presente en Las viejas travestis, El baile de las locas o las viñetas de La mujer sentada, todo ello traducido del francés.

En resumen, el catálogo de Anagrama como una ciudad bien conectada, con tráfico fluido, diversión garantizada, una pizca de liturgia solemne y su wild side al acecho.

Jorge Herralde

25 de junio de 2008

Colegio Nacional de La Plata, Argentina