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martes, 4 de agosto de 2020

Guillermo Enrique Hudson


 



(Buenos Aires)

El 4 de agosto es el Día del Naturalista, fecha del nacimiento del  escritor y naturalista Guillermo E. Hudson. 

Guillermo E. Hudson nació en la finca Los Veinticinco Ombúes, partido de  Quilmes el 4 de agosto de 1841. Era hijo de un matrimonio de inmigrantes norteamericanos, a su vez hijos de ingleses,  que llegaron a la Argentina en 1833. Cuando tenía 5 años su familia se trasladó a Chascomús, donde el padre estableció una  pulpería en la finca Las Acacias. La caída de Rosas trajo tiempos difíciles para la familia, al regresar del exilio los propietarios de Las Acacias, los Hudson debieron regresar a Los Veinticinco Ombúes, donde poco tiempo después murió la madre. William Henry, su nombre en inglés, enfermó de fiebre reumática, mal, que además de tenerlo entre la vida y la muerte durante un buen tiempo, dejaría a su corazón secuelas de por vida. Hudson consideró siempre a Inglaterra como su verdadera patria, y hacia allá partió a los 32 años. En ese país se casó con la dueña de la pensión donde vivía, Emily Wingrave. Su primera obra de envergadura, The Purple Land That England lost, vio la luz en 1885. A ésta le siguieron entre otras, A Cristal Age, Ralph, Herne Argentine Ornithology, The Naturalist in La Plata, Idle Days In Patagonia, Birds in London y Far away long Ago. Hudson murió en Londres el 18 de agosto de 1922.  1

“Vivió más preocupado de la naturaleza que de la literatura y era demasiado artista para ser un naturalista científico. 

En realidad, nadie ha comprendido la naturaleza tan emotivamente como Hudson y ninguno fue capaz de transmitir al lector su emocionante comprensión como él lo hizo.

Su prosa es límpida, sencilla e íntima y no se la puede imaginar sin recordar a los indios, a los gauchos inmóviles contemplando los grandes espacios.

Fue un escritor afortunado ya que halló fácilmente el camino que todos buscan, a veces sin encontrar, de  dar su verdadera expresión y sentimientos a todo lo que vio.

Tenía prejuicios y fantasías, pero no rencores. Sentía un gran amor por la belleza, un deleite por la música, un gran cariño por los niños. Su memoria era prodigiosa…”. 2

“Sí que era argentino y lo fue hasta el último día de su vida, a pesar, como usted dice de haber escrito en  inglés. Maravillosa es la actitud que demuestra para conservar la sal y los modismos del parli gauchesco, en idioma tan diferente como el castellano. Hasta el físico convivió con el tipo gaucho, su hablar lento  y su acento de La Pampa siempre me hacían pensar que tenía ante mí un gaucho de viejo cuño”. 3

Testimonios:

Cunninghame Graham

“Es posible que la verdadera superioridad y extraordinario atractivo de Hudson provengan de su espíritu y de su filosofía. Lo concedo. Para mí, su asombrosa fascinación sin contar todos los otros dones, su estilo, su humor apacible, su sarcasmo, su espíritu panteísta se debe a que en su coraón fue un viejo gaucho de las llanuras”.4

 

Bibliografía:

1         William H. Hudson, La tierra purpúrea, Editorial El Elefante Blanco, Buenos Aires, 1999, 2012

2         Fernando Pozzo, comentario en Allá lejos y hace tiempo, Guillermo Enrique Hudson, traducido por Silvia Santana y Ignacio Covarrubias, Distribuidora Quevedo de Ediciones, Provincia de Buenos Aires, 2014

3   Carta de Roberto Cunningham Graham a Fernando Pozzo

4    Testimonio de Cunningham Graham, en Guillermo Enrique Hudson, Cuentos completos, Distribuidora Quevedo de Ediciones, Buenos Aires

 

nota relacionada:

https://archivosdelsur-pciabsas.blogspot.com/2011/02/guillermo-enrique-hudson.html

retrato de Guillermo E. Hudson en Guillermo E. Hudson Allá lejos y hace tiempo, Distribuidora Quevedo de Ediciones 

miércoles, 23 de febrero de 2011

Guillermo Enrique Hudson- Allá lejos y hace tiempo (fragmento)

"...Aún hoy, cuando recuerdo la visión de aquellos viejos durazneros en flor, con sus troncos del espesor del cuerpo humano y los enormes montones como nubes de miríadas de flores rosadas contra el transparente cielo azul, no estoy seguro de haber visto en mi vida algo de más perfecta belleza. Sin embargo, esta gran hermosura no era sino la mitad del encanto que hallaba en aquellos árboles; la otra mitad era la música de los pájaros que salía de ellos. La producía una sola especie, un pequeño jilguero de color amarillo verdoso, del tamaño de un pardillo europeo pero con el cuerpo más largo y delgado, parcido a éste también en sus hábitos. Como aquél se reúne en el otoño en inmensas bandadas, que se mantienen unidas durante los meses de invierno, cantan en concierto y no se dispersan hasta que vuelve la época de reproducción. En un país donde no había cazadores de aves ni hombres que persiguieran a los pajaritos, las bandadas de estas avecillas llamadas mistos por los nativos, eran mucho más numerosas que ninguna de pardillos que se haya visto en Inglaterra...".


(fragmento de "Allá lejos y hace tiempo", traducción: Alicia Jurado
Editorial Emecé