sábado, 7 de enero de 2017

A los 75 años murió Ricardo Piglia

Ricardo Piglia


Ricardo Piglia en el centro, Jorge Herralde a la izquierda y Juan Carlos
D´Amico a la derecha 

(Buenos Aires)
El escritor argentino Ricardo Piglia (Adrogué, 1940) murió ayer a los 75 años.
Estudió Historia en la Universidad de la Plata. En 1967 ganó el Premio Casa de las Américas por su libro de relatos La invasión.
Dirigió la Serie Negra, famosa colección de policiales que difundió a Hammett, Chandler, Goodis y McCoy. Ha publicado Nombre falso, Respiración artificial (novela), Crítica y ficción, Prisión Perpetua, La ciudad ausente (novela). Acerca de esta última Ricardo Piglia compuso la ópera del mismo nombre junto al músico Gerardo Gandini y se estrenó   en el Teatro Colón en 1995. Además publicó la novela  Plata quemada (novela policial), Crítica y ficción, El último lector y varios libros más.Su obra ha sido traducida  al inglés, francés, italiano, alemán y portugués.
Conocí a Ricardo Piglia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires cuando dictaba seminarios, asistí al de literatura policial y al de Juan Carlos Onetti. Como yo no era alumna regular de la facultad, le pregunté si podía ir al curso como oyente y me dijo que sí. Había estudiado e investigado literatura policial en el taller literario de Mirta Arlt y también a Onetti y quería profundizar más sobre esos temas. Piglia preparaba muy bien las clases y sabía enseñar también. También fui al Teatro Colón a ver la ópera La ciudad ausente, inspirada en la novela de Ricardo Piglia con música de Gandini. Fue una de las pocas veces en que me interesó ver una ópera.
También fui al Colegio Rafael Hernández de la ciudad de La Plata,  cuando el editor catalán
Jorge Herralde recibió el Gran Premio de la Provincia de Buenos Aires, y fue Piglia quien
habló durante el acto. Con la muerte de Ricardo Piglia se va un gran escritor y representante
de nuestras letras.
Otras notas publicadas sobre Ricardo Piglia:





http://archivosdelsur-pciabsas.blogspot.com.ar/2010/06/ricardo-piglia.html

http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com.ar/2012/12/entregaron-los-premios-la-trayectoria.html

http://revistaarchivosdelsur.blogspot.com.ar/2011/07/ricardo-piglia-ganador-del-premio.html
http://archivosdelsur-pciabsas.blogspot.com.ar/2011/06/fotografia-jorge-herralde-juan-carlos.html
http://www.quadernsdigitals.net/index.php?accionMenu=secciones.VisualizaArticuloSeccionIU.visualiza&proyecto_id=2&articuloSeccion_id=8596

jueves, 10 de noviembre de 2016

El escritor Guillermo Pilía fue declarado Ciudadano Ilustre de La Plata


(BuenosAires)

El Honorable Concejo Deliberante de La Plata, en la sesión del 9 de noviembre,  aprobó el nombramiento como Ciudadano Ilustre de la capital bonaerense del profesor Guillermo Eduardo Pilía, destacado escritor, catedrático y académico nacido en La Plata en 1958. En la misma sesión, se declaró también Ciudadano Ilustre al arquitecto Alberto Leonforte, quien restauró edificios emblemáticos de la ciudad, como el Coliseo Podestá, y quien no asistió por no estar presente en la ciudad. La sesión fue presenciada por un numeroso público, entre el que se encontraban importantes figuras de la cultura.
Guillermo Pilía cuenta con una reconocida trayectoria  como escritor y humanista. En los últimos tiempos, fue ganador de uno de los Premios Andrés Bello 2014 y designado miembro de la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras de Madrid. Más recientemente, recibió en Orlando, Florida, el Premio Mundial a la Excelencia Literaria que concede la Unión Hispanomundial de Escritores (UHE) y la Asociación Internacional de Poetas y Escritores (AIPEH) en el marco del II Congreso Mundial de Escritores “Miguel de Cervantes” 2016, junto a autores de Colombia, Puerto Rico, España, Venezuela, Perú, México, Ecuador, Portugal, EE.UU., Panamá, India, Mónaco y Cuba. Graduado en Letras en la Universidad de La Plata, Guillermo Pilía produjo toda su obra literaria de más de 20 títulos en esta ciudad. Es autor, además, con María Elena Aramburú, de una obra de investigación de consulta obligatoria: la Historia de la literatura de La Plata (2001).
El proyecto para que fuese nombrado Ciudadano Ilustre fue presentado por el concejal Oscar Vaudagna (Frente Renovador) quien resaltó no sólo la importancia de la obra poética de Guillermo Pilía, sino también su “intensa labor como narrador y ensayista de temas históricos argentinos y otros vinculados a la cultura hispánica, especialmente a la cultura andaluza”, enfatizando que “en la actualidad es catedrático de lenguas clásicas y de teoría literaria, director de la Cátedra Libre de Cultura Andaluza de la Universidad Nacional de La Plata, director emérito de la Cátedra Libre de Literatura Platense “Francisco López Merino” de la Universidad, vicepresidente del Consejo Argentino para las Relaciones con Andalucía, Secretario de Asuntos Académicos del Instituto Iberoamericano de Estudios Andalusíes, senescal de la Hermandad Literaria Generación del 27 y Miembro de Número de la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras, en la que recientemente fue elegido vicepresidente por el voto de sus pares”. Asimismo, el concejal Vaudagna fundamentó su proyecto en que “parte de la obra poética del profesor Guillermo Pilía fue traducida al inglés, al portugués, al griego y al italiano, y algunos de sus poemas fueron traducidos también al ruso y al catalán”.
A continuación se transcriben las palabras de Guillermo Eduardo Pilía al recibir el nombramiento de Ciudadano Ilustre en el Honorable Concejo Deliberante de La Plata el 9 de noviembre


Señores concejales, querida familia, queridos amigos y colegas:

Me siento inmensamente honrado con este reconocimiento, el mayor que puede otorgar la ciudad a uno de sus hijos. Estas distinciones son de las que llegan en la madurez y generalmente por sorpresa. El nombramiento con que hoy han querido homenajearme me dice que, para algunos, lo que he hecho en la vida tiene cierta importancia. Este regalo con que me distinguen hoy los representantes del pueblo de la ciudad de La Plata me trae, en confusas oleadas de sentimientos, los recuerdos de otros escritores ilustres a quienes traté y admiré, como Horacio Castillo, Ana Emilia Lahitte, Aurora Venturini, Gustavo García Saraví; de los ciudadanos ilustres que lo fueron post mortem, como René Favaloro; y de los muchos que merecerían haberlo sido o serlo y aún no lo son o no lo serán. No sé realmente si merezco esto, pero en todo caso puedo decir, en mi justificación, que me he pasado la vida trabajando y que todo lo que hice se quedó en esta ciudad: formé a los jóvenes platenses, traté de difundir la cultura platense, escribí en los huecos de largas jornadas de trabajo, y mal que mal, cuando pude, llevé el nombre de La Plata a otras latitudes. Sabemos que podría hacerse una larga lista de personas que hicieron lo mismo. A todas esas personas querría reverenciar y con todas querría compartir este nombramiento, aunque mi gesto sirva de poco.
Seguramente hay en La Plata hombres y mujeres mejores que yo, que merecerían ser ciudadanos ilustres. Seguramente hay personas que hacen cosas más importantes que escribir y que merecerían ser ciudadanos ilustres. De todas formas, me gratifica que hayan pensado en los escritores y en mí, y recibo este título con mucho orgullo, porque me siento profundamente platense. Soy un hijo de esta ciudad, aquí nací, soy bachiller del Colegio Nacional, soy egresado de nuestra Universidad, directivo y miembro de instituciones que tienen sede en La Plata, socio e hincha de uno de los clubes de nuestra ciudad. Toda mi vida religiosa y mi vida laboral también están unidas a La Plata. Si hasta ahora me he sentido profundamente platense, a partir de ahora me sentiré mucho más.
En este destino literario que me tocó, como diría Borges, tuve oportunidad de recibir muchos premios, en nuestra ciudad, en el país y en el exterior. Ninguno de ellos cambió sustancialmente mi vida. Ninguno la cambiará en el futuro. Si alguien siente buena o mala envidia por mi cosecha, quisiera hacerle saber que existen cosas infinitamente más importantes que los honores: el amor, la honestidad, el sacrificio. Y que este reconocimiento lo tomo como un compromiso: compromiso de seguir trabajando por la cultura de La Plata, para los habitantes de La Plata, para llevar el nombre de esta ciudad delante de todos los pueblos.
Mi agradecimiento al concejal Oscar Vaudagna, que me propuso para esta distinción, y a todo este Honorable Concejo Deliberante que aprobó su propuesta. Mi agradecimiento a mi familia, a mis amigos, a mis colegas escritores, en especial a José María Cuenca Araujo y a María Agustina Pianta Doria. Porque sin ustedes, familiares, amigos, colegas, no podría haber hecho nada de lo que hice, son ustedes los que por diversos caminos me trajeron hoy hasta aquí.

martes, 20 de septiembre de 2016

El escritor Guillermo Pilía recibirá Premio Mundial a la Excelencia Literaria en Orlando

Guillermo Pilía 

(Buenos Aires)
El escritor argentino Guillermo Eduardo Pilía (La Plata, 1958), ganador de uno de los Premios Andrés Bello 2014 y miembro de la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras de Madrid, recibirá en el mes de octubre en Orlando, Florida, el Premio Mundial a la Excelencia Literaria que concede la Unión Hispanomundial de Escritores (UHE) y la Asociación Internacional de Poetas y Escritores (AIPEH) en el marco del II Congreso Mundial de Escritores “Miguel de Cervantes” 2016. También  recibirán trofeos y diplomas escritores de Colombia, Puerto Rico, España, Venezuela, Perú, México, Ecuador, Portugal, EE.UU., Panamá, India, Mónaco y Cuba. Guillermo Pilía, graduado en Letras en la Universidad de La Plata, produjo toda su obra literaria en esta ciudad. Es autor, además, con María Elena Aramburú, de una obra de investigación de consulta obligatoria: la Historia de la literatura de La Plata (2001).
La ciudad de Orlando, Florida, fue elegida, entre varias del mundo, como sede del II Congreso Mundial de Escritores UHE “Miguel de Cervantes” 2016, organizado por la Unión Hispanomundial de Escritores, en alianza cultural con la Red AIPEH/ Asociación Internacional de Poetas y Escritores, Arte y Cultura Hispana, que será la anfitriona de este gran evento, que aspira a movilizar a poetas, escritores, docentes, académicos, intelectuales y artistas de los cinco continentes.
El Congreso tendrá como lema “Promoviendo la Paz” y ha sido pautado como culminación de las festividades del Mes de la Herencia Hispana, del 10 al 16 de octubre. El variado programa incluye los actos oficiales de apertura, la siembra del Árbol de la Paz, exposiciones de libros, obras de arte y artesanías, un recital en conmemoración del centenario de Rubén Darío, conferencias, entrega de premios y reconocimientos, y una Cena de Gala el 15 de octubre, fecha en la también habrá de celebrarse el Noveno Aniversario de la AIPEH.

http://catedraandaluza.blogspot.com.ar/2016/08/reconocimiento-internacional-al.html

miércoles, 30 de marzo de 2016

Ricardo Güiraldes: biblioteca, escritorio, fotografías, libros y objetos en el Complejo Museográfico Enrique Udaondo


retrato de Ricardo Güiraldes


jardines del Museo Udaondo


(Buenos Aires)

En el Complejo Museográfico Provincial "Enrique Udaondo" ubicado en la ciudad de Luján, Provincia de Buenos Aires se pueden ver el escritorio, biblioteca, libros y objetos del escritor
argentino Ricardo Güiraldes, célebre autor del libro "Don Segundo Sombra". El mobiliario estaba
inicialmente en la estancia "La Porteña" del escritor, en San Antonio de Areco.

lunes, 23 de noviembre de 2015

La carta de Gardel - novela (fragmento)



 

Una carta, un as de corazones había cambiado la mañana. ¿Encuentro fortuito de un paraguas y una máquina de coser, en una mesa de disecciones? - decía Lautréamont. No, no era eso lo que había ocurrido. Sólo un as de corazones, un azar, un encuentro fortuito en la calle, había cambiado el hilo de la investigación. Porque el as de corazones es como una partícula de espín 1, según la física, es como una flecha: parece diferente desde direcciones distintas. Sólo si uno la gira una vuelta completa, un giro de trescientos sesenta grados, la partícula parece la misma. Es una teoría, nada más. Y tal vez estuviera equivocada, quién sabe.
La carta ¿quién sabe a quién se le habría caído? ¿de dónde habría llegado? había indicado el rumbo a seguir. Por lo menos ese día.
Tal vez hubiera perdido mucho tiempo en investigar a Mary, habría que haberla dejado tranquila y haber seguido por otro lado ¿para llegar a las mismas conclusiones?
A lo mejor había que darse una vuelta por el pueblo de la señorita Ana, conseguir la carta de Gardel olvidada en algún rincón, en algún escondrijo, indagar en el alma de alguien hasta ese momento sin ninguna sospecha. O tal vez habría que ir a la ciudad, a la gran ciudad nuevamente, preguntar, mezclarse en algún boliche de tango, hasta dar con alguna pista.
¿Isidro? por ahora, descartado. Era un buen tipo, transparente, casi rozaba la ingenuidad. ¿Cómo estaba tan segura de eso? Cazar las aves con luz, es el verdadero encandilar. ¿Y a quién investigar, entonces? Había quedado afuera de la pesquisa el sobrino de la señorita Ana. ¿Dónde estaría ahora?
(c) Araceli Otamendi - Todos los derechos reservados

jueves, 17 de septiembre de 2015

La carta de Gardel - novela (fragmento)



 

¡Qué bien se podía estar en el spa! cerca de la piscina con aguas termales, rodeada de personas que acudían a ese lugar en busca de relax y quién sabe qué otra cosa. Hasta ahí me había llevado la investigación encargada por Isidro, mi amigo. La mujer o mejor dicho futura exmujer, estaba ahí, a metros de donde yo estaba, sentada cerca del agua, con anteojos oscuros -como los míos- , una salida de baño color violeta con flores estampadas en azul, amarillo y rojo. Se había pintado los labios del mismo color rojo de las flores de su vestimenta y parecía a punto de lanzarse al agua. Había algunas otras mujeres solas, de unos cuarenta, cincuenta o más años, también sentadas cerca de la piscina y algunos hombres también. ¿Qué hacían todos ahí, en ese lugar? El folleto de bienvenida del hotel y spa hablaba de pasar unos días de descanso y relax.

Había que recuperarse del estrés que se originaba en la ciudad y estar cerca de la naturaleza, pero no alejado del todo de la diversión. A la noche se podía acceder al casino situado solo a unos cien metros del lugar. También ubicado en un hotel. ¿Qué harían ahí esos hombres que deambulaban por el parque donde estaba la piscina?

A Isidro se lo comentaría después, ¿para qué inquietarlo? En una ciudad de provincia encontrar un lugar así era algo parecido a encontrar un paraíso.

Macarena, la mujer de Isidro, se había alojado ahí desde hacía unos tres días, según había podido averiguar. A cambio de semejante aburrimiento, pasar unos días en el spa, para investigar a su mujer, Isidro me había pagado honorarios por adelantado. En el bolso mediano, semejante a una caja, que había comprado en una farmacia, estaba el revólver. Después de todo, en un lugar así, uno no sabía con quién podía encontrarse. Por el pasto, se acercaba a la piscina una lagartija. El calor se tornaba insoportable, el verano estaba próximo.
Además de la lagartija, alguien más también se acercaba a la mujer de Isidro.
Trataba de disimular, si ella me había reconocido o no, por ahora no lo sabía.

(c) Araceli Otamendi - Todos los derechos reservados

 

jueves, 10 de septiembre de 2015

La carta de Gardel - novela (fragmento)



 

Ningún calificativo le iba también a Isidro como el de cómodo. Sería por eso que se había casado tantas veces. Porque estar en pareja le sentaba bien, se aseguraba varias cosas: la casa ordenada, las cuentas administradas, la ropa limpia y seca, las reuniones con amigos organizadas, las salidas. A cambio, tenía que pagar casi todas las cuentas de su mujer y de la casa. Un matrimonio de otra época. Y ahora venía con el problema a mi oficina. Una vez más. ¿Qué podía decirle? Hiciste mal de casarte con ella, no era para vos, te equivocaste. No tenía sentido, era mi amigo. Por lealtad pensé en decírselo, como le había dicho muchas cosas cuando me consultaba. Estaba por llegar a mi oficina y yo tenía la cabeza en otras cosas.

Golpearon la puerta y abrí pensando que era él. Pero no, era el encargado del edificio con una carta. Miré el remitente, no sabía quién era. La dejé para abrir más tarde. A los cinco minutos llegó Isidro. Lo hice pasar y sentar en un sillón de cuero desvencijado. Casi enseguida me contó que quería divorciarse, pero antes saber por qué se sentía tan mal. Pensaba que lo estaban envenenando, dijo.

- ¿Por qué se te ocurre eso?

- Tengo algunas molestias raras, dolores de cabeza, a veces de estómago - dijo

- ¿Te hiciste ver por un médico?

- Sí, fui al que voy siempre.

- Y ¿qué te dijo?

- Me pidió que me hiciera algunos estudios.

- ¿Te los hiciste?

- Todavía no. Quería hablar con vos antes, por si me pasa algo...

Me llamó la atención que Isidro me planteara este tema, nunca lo había hecho con sus separaciones anteriores. Tal vez fuera en serio y alguien lo estuviera envenenando. Decidí cobrarle honorarios.

- Voy a tener que cobrarte, no puedo investigar gratis.

- ¿Cuánto me cobrarías?

- Voy a tener que viajar varias veces al pueblo. No puedo alojarme siempre en tu hotel. Voy a tener que pasar desapercibida, hacer algunas averiguaciones...


(c) Araceli Otamendi - Todos los derechos reservados